29 mar. 2017

Pataclaun, 17 años después de su salida del aire, sigue cambiando gente

Pataclaun fue una comedia peruana que se transmitió entre 1997 y 1999 y que llegó a nosotros el año pasado de la manera más inesperada posible.

La historia es sencilla: Machín y Wendy son esposos y retratan una relación exageradamente machista, donde él la ve a ella como la responsable de todo lo que tiene que ver con la casa (limpiar, cocinar, lavar, cuidar, etc.) y ella cumple con sus encomiendas. Pero en la casa también habitan 3 fantasmas. Gonzalete (un cura bastante sádico), Keka (una mujer con delirios de famosa) y Tony (quien se cree más guapo de lo que va a llegar a ser en su vida). Estos 3 aunque a veces también abusan de Wendy, de vez en cuando la invitan a que no permita que Machín la trate tan mal; y muchas veces, al final de los capítulos, es Machín solo quien reacciona y reflexiona en el valor que tiene Wendy para él. Adicional, todos son clowns, ya que Pataclaun es, antes que nada, una asociación cultural, creada en 1990.


Entendemos que fue una serie que trataba de concienciar al Perú y a su sociedad machista, a través de la comedia. A Gianny Rodríguez y a mí nos resulta gloriosa. La serie nos mata de risa y le hemos tomado un cariño tal a los personajes, que hemos agregado a nuestro arsenal de la vida diaria muchas expresiones y gestos de ellos.

Ayer vimos ¡Asu Mare! (2013, Ricardo Maldonado), una adaptación del monólogo cómico homónimo de Carlos Alcántara (Machín), y básicamente cuenta su vida desde la infancia hasta la fama, siempre contando con la presencia, apoyo y rigurosidad de su madre.

La película nos aniquiló. No es una gran producción, no es la mejor historia, no tiene nada que la haga increíble, pero para todo el que ha visto Pataclaun, la película es una perla. Cuenta con breves apariciones del elenco de la serie, y, además, acercarse tanto a la historia del protagonista supone un golpe sentimental que no me esperaba. Nos reímos muchísimo, pero también lloré, en una mezcla de sentimiento y nostalgia.

Como dato curioso, ¡Asu Mare! rompió varios récords en el Perú durante su estreno, y mantiene el de la película más vista en la historia del país. En 2015 salió ¡Asu Mare! 2, y tuvo el mismo éxito que la primera, pasando a ser la 3era película más vista en Perú.

Aunque las criticas son variadas, y en su mayoría apelan a la floja producción, creo que ignoran lo que vieron los peruanos (que vimos nosotros): la empatía y el cariño que se siente por la serie y por los personajes, aún 14 años después.

Los invito a que vean Pataclaun, al menos un capítulo. Están completos en Youtube. Eso sí, solo si son capaces de reírse de situaciones que normalmente nos molestan o indignan, porque eso hace la serie, usa la comedia para denunciar situaciones reales mostrándolas tal cual en la pantalla (machismo, política, religión, excesos de poder, falta de atención a menores, burlas por edad, peso, género, narcisismo, etc.)

7 mar. 2017

IMDB (a veces): Buenas películas, malas puntuaciones y viceversa

IMDB me parece una base de datos cinematográfica confiable, sí, pero a veces te recuerda de maneras poco sutiles que los votantes pueden estar locos. Aquí va mi ejemplo:

El sábado vimos American Honey (Andrea Arnold, 2016), una bazofia de película que dura casi 3 horas y que no tiene absolutamente nada rescatable. Lo sentí mucho por Shia LaBeouf, pero a todo buen actor parece que le toca a veces. Puntuación en IMDB: 7. ¿Por qué? Porque algunos votantes están locos.

Ejemplo para contrastar: Man Down (Dito Montiel, 2015). Una película que sigue esta línea que se ha puesto muy de moda que muestra los efectos reales que tiene la guerra en los soldados (American Sniper, 2014; Billy Lynn's Long Halftime Walk, 2016). Y sé que siempre hay un problema con estas películas: el patriotismo norteamericano que nos pretende vender. Pero creo que están empezando a dejar eso a un lado y a mostrar realmente el problema.


Shia LaBeouf es quien la protagoniza (sí, dos películas totalmente opuestas que, según yo, tienen las puntuaciones invertidas), y nos presenta una actuación sufrida y demasiado carnal. La película es un poquito lenta al principio, pero las 4 líneas de tiempo que presentan empiezan a hacerla muy interesante. El ir y venir en algún momento me hizo perderme, y en muchas partes te obligan a adivinar las situaciones, lo que significa que supieron utilizar el recurso.

La dirección en esta cinta es digna de elogio. La historia, ya para el final, está llena de giros inesperados y sorpresas anunciadas que les aseguro no se verán venir sino hasta que se las revelan. El plot twist me hizo recordar Gone Girl, porque me arrolló por completo. Su puntuación en IMDB: un 5.8 en mi opinión muy infravalorado.

Si siempre nos guiáramos por IMDB, creo que ni siquiera haría reseñas para mi blog.

¿Mis puntuaciones? A American Honey cuando mucho la llevo a 5★. Man Down, 8★.

Ver mucho cine te ayuda a desarrollar un poquito de instinto. A veces viene bien poner ese instinto primero que las puntuaciones de IMDB.

1 mar. 2017

Declaración sobre Will Smith y algo de Collateral Beauty

Hay un solo actor cuya filmografía me he asegurado de ver completa: Will Smith. Ciertamente, ha hecho algunas películas malas, otras regulares y otras magníficas. Pero creo que aún en las malas y en las regulares, lo que destaca siempre es la actuación de Will, ya sea por su carisma, su humor o su drama. Jamás he compartido la idea de que una película hace a un actor. Lo hace su carrera, su posibilidad de ser más allá de sus actuaciones.

Como me gusta mucho el cine, siempre hay alguien que me pregunta por mis actores y actrices favoritas. Están Dustin Hoffman, Robert De Niro, Jack Nicholson, Morgan Freeman, Whoopi Goldberg, Denzel Washington, Meryl Streep, Ingrid Bergman, Nicole Kidman, Kevin Spacey, Sally Field (sí, casi todos de la vieja escuela), etc. Pero aunque hayan variaciones, nunca me queda por fuera Will Smith. Lo sigo desde que veía The Fresh Prince of Bel-Air.

Y es que mi empatía por Will es, 
  1. por su capacidad camaleónica en la actuación: lo hemos visto hacer las mejores comedias, los mejores ridículos y a la vez los dramas más profundos e intensos; 
  2. por su personalidad fuera de la pantalla del cine: siempre veo sus entrevistas y cualquier programa donde aparece, y además de que siempre hablan del cariño que se gana, se le ve fresco, amable, familiar, amigable, honesto, una persona de verdad; 
  3. por sobrevivir al estereotipo de las parejas de Hollywood: me encanta su historia con Jada y su relación con sus hijos; 
  4. porque siempre está sonriendo y actuando de forma carismática (cosa que en Hollywood no es el pan de cada día).


Por ello me molesto (y quienes me conocen bien lo saben) cuando alguien pretende criticarle, porque no se lo merece. Y aunque le negaron dos veces el Oscar por mejor actor (por Alí en 2001 y The Pursuit of Happyness en 2006) y le han negado 5 Globos de Oro, el tipo es un gigante y si yo tuviese una academia, le daría todos los premios que se merece :)

Todo esto viene a que acabamos de ver Collateral Beauty (2016) y me caló hondo. Seguro salen por ahí unos detractores que asegurarán que es lo mismo que The Pursuit of Happyness o Seven Pounds (2008), pero yo, honestamente, les digo que acabo de ver otra magnífica actuación. Y les aseguro que cuando Will Smith está botando una lágrima, ya yo llené un balde con mi llanto. Porque el tipo nada más mueve las cejas, cierra los ojos y a mí me trasmite todo el dolor que pretende.

¿Es este post objetivo? No. No lo es. Pero es mi apreciación acerca del que considero un actorazo que ha sido menospreciado en muchas ocasiones. Y claro, también está el hecho de que es mi actor favorito.

Como dato curioso: revisando Wikipedia mientras escribía esto, resulta que Will Smith "es el único actor de la historia que ha actuado en ocho películas consecutivas que hayan generado más de 100 millones de dólares en la taquilla nacional, y también el único actor que ha participado en ocho películas consecutivas que han alcanzado el número uno en su estreno". Es decir, más allá de nuestra empatía o antipatía, el hombre tiene su récord.

Vean Collateral Beauty. Vale la pena. Y el final va a hacer que les estalle el corazón. De vez en cuando, dentro de todo, nos viene bien un final feliz.

25 feb. 2017

¡M. Night Shyamalan está de vuelta!

Después del exitazo que se apuntó con The Sixth Sense (1999), hay que admitir que Shyamalan empezó a caer en un abismo en el cual, aunque mantenía el suspenso en sus cintas, se especializó en arruinarlo todo con los finales.

Recapitulando, Signs (2002), The Village (2004), Lady in the Water (2006), The Happening (2008) y Devil (2010) no terminan bien. Un extraterrestre flacucho que le tiene miedo al agua (y, a pesar de todo, me encantó esta), el loco del pueblo en un delirio de monstruo, un perro gigante, un enemigo que nunca sabemos cuál es y una vieja asesina en un ascensor; puros finales terribles.


Pero con Split (2016) cambia la historia y se nota que tenemos de vuelta al buen Shyamalan, resurgiendo de las cenizas del odio de algunos.

La película tiene una temática interesantísima: un hombre con trastorno de identidad disociativo en el que conviven 23 personalidades diferentes, y con una más a punto de agregarse al club. Algunas personalidades apacibles y otras más violentas que empiezan a apoderarse de Kevin (James McAvoy, quien nos presenta una actuación que lo lleva a otro nivel actoral).

A ratos me pareció que la historia que se quiso contar superó a la producción -sobre todo tomando en cuenta que se habla de 23 personalidades, pero que el actor llega a encarnar a unas 7 como máximo- y en algunas partes se dejan ver arbitrariedades sobre las heridas de la vida, que si bien no restan a la historia, podrían parecer innecesarias.

Sin embargo, Split lo logra... está llena de un suspenso que aunque no procura matarte de miedo, sí te mantiene constantemente alerta y no da tregua. Y a McAvoy hay que darle algún premio, porque es increíble cómo logra que notemos el cambio de una personalidad a otra con solo mover una ceja (ya lo verán).

P.D.: Estoy feliz por este logro de Shyamalan, porque aunque jamás lo he incluido entre mis directores favoritos, por alguna razón veo todas las películas que hace. Quizá porque siempre estuve esperando esto, su resurgir, porque sé que es un director de gran envergadura... a pesar de detestarlo repetidas veces en los últimos 10 minutos de película. Espero que lo venidero sea de este mismo calibre o mejor.

8★

24 feb. 2017

Si hay sangre, hay determinación y entrega

Realmente no entiendo bien cómo ocurre el proceso de selección de películas para los Premios Óscar, pero si hay una película que me habría encantado ver nominada -porque me pareció una excelente cinta- es "Bleed for this" (Ben Younger, 2016), el film biográfico del boxeador Vinny Pazienza. 

También me cuesta entender por qué algunas películas tienen tanta publicidad y cómo hay otras que pasan tan por debajo de la mesa, tanto que en el caso de Bleed for this se gastó más de lo que se recaudó. ¿Por qué? Ni idea. 

Es una película que cuenta con actuaciones geniales, por ejemplo. El boxeador es interpretado por Miles Teller, quien por segunda vez me sorprende y muestra de qué está hecho -la primera vez fue con Whiplash-, al personificar a un hombre decidido, frontal, luchador y, sobre todo, dispuesto a hacer lo que sea por pelear en el ring. También cuenta con Aaron Eckhart y la siempre recordada Katey Sagal (mejor conocida como Peggy, la mujer de Al Bundy en "Married... with Children"). 

Además, la trama es inmensamente interesante, la dirección muy pulcra y la historia del hombre es exageradamente increíble, cosas que para mí la hacen mucho mejor película que Hands of Stone (Jonathan Jakubowicz, 2016); y me atrevó a compararlas porque ambas son sobre boxeadores y salieron el mismo año. 

Lo que sí admito es que tanto Gianny como yo estábamos esperando que en la pelea de Pazienza contra Roberto Durán, saliera Edgar Ramírez interpretando a este último. Es absurdo cómo a los 2 nos alumbró el alma la idea. Y aunque no ocurrió, nos imaginamos lo increíble que habría sido. 

A veces no sé si son cosas de la industria, de la mercadotecnia o de los consumidores, pero lo cierto es que hoy no comparto el 6,8 que tiene la película en IMDB, ni que Miles Teller no esté nominado por su actuación, ni que no hayamos escuchado nada sobre esta película... pero creo que de eso también se trata el cine. Lo bueno es que entre tanto buscar y descargar películas,Gianny Rodríguez siempre termina encontrando pequeñas joyas como esta. Yo hago mi parte, compartiendo con ustedes mi review. Ojalá se permitan verla. 

8★

23 feb. 2017

Al demonio siempre con el racismo


Aunque estamos viendo las películas nominadas al Oscar, entre ellas se cuelan películas que no están nominadas y, no obstante, me parecen mejores que algunas de las posibles galardonadas. ¿Por ejemplo? Loving (Jeff Nichols, 2016). 

1958.- Una pareja interracial de Virginia es legalmente desterrada de su hogar por haber contraído matrimonio (para entonces ilegal). Pero la infelicidad de lo injusto les hace romper el silencio -de una manera muy modesta- y empiezan una batalla legal que va hasta la Suprema Corte. 

En el transcurso del film vemos el indiscutible amor que siente la pareja, y cómo les ayuda a sobreponerse a las vicisitudes. Richard Loving (Joel Edgerton) se ve todo el tiempo preocupado y angustiado, pero no por ser un hombre blanco casado con una mujer negra, sino por brindarle seguridad a su amada esposa en un lugar donde todos parecen querer acabar con lo suyo, al precio que sea. Mildred (Ruth Negga, quien sí está nominada al Oscar como mejor actriz), su esposa, es una mujer profundamente calmada, pero bien centrada en lo que quiere. Es quien incentiva la batalla legal y quien, además, siempre presta sus brazos para aligerar las penas. 

Una película dramática totalmente digna, que retrata la lucha de dos personas que entendían que en el amor, como en todo lo demás, el color nada tiene que ver -a pesar de que para entonces el resto opinara diferente- y que aunque solo querían vivir tranquilos y en paz, sentaron un precedente para todas las parejas interraciales en Virginia y el resto de los Estados Unidos de América.

7,8★

30 ene. 2017

Creer en Dios en pleno siglo XXI parece ser una razón para que los ateos (no los agnósticos, los ateos que se creen más inteligentes por serlo) te miren por encima del hombro, desestimen tus opiniones e inmediatamente se consideren más inteligentes que uno. Pero este texto no pretende explicar absolutamente nada al respecto.

Lo que pasa es que vi Hacksaw Ridge (Mel Gibson, 2016) y se me movió esta fibra, justamente porque retrata a la perfección lo que la gente opina de los objetores de conciencia. Porque pensar que un objetor de conciencia se cree moralmente mejor que otro por el hecho de serlo, es el mismo pensar de aquellos que se la pasan defendiendo que no hay que creer en Dios para ser bueno o para hacer el bien, sin que nadie les diga lo contrario. Me explico.

Creer en Dios es eso, una creencia. Y cada quien es libre de decidir en qué creer. Nadie dice que se deba creer en Dios para hacer el bien o para ser un buen ser humano, al contrario. En mi caso, creer me ayuda a hacer el bien, porque reconozco que se me hace difícil querer hacer lo que es correcto de buenas a primeras (Romanos 7:21-25).

Desmond Doss (Andrew Garfield) es un miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que se enlista en el ejército, pero que se rehúsa a usar armas por su condición de objetor de conciencia. En todo el film vemos cómo le rechazan e insultan llamándole cobarde y asegurando que con sus ínfulas de hombre moralmente correcto no contribuirá en nada a la guerra; además lo humillan y hasta golpean para que renuncie. Pero lo que nadie parece notar es que todo lo que hace es por sus creencias, no por lo que le han dicho que crea o lo que le han querido hacer creer, sino por lo que él cree, lo que la vida le ha llevado a creer, por los errores que ha cometido y las experiencias que han marcado su vida, jamás ­por considerarse mejor que otros.

En toda la cinta, Doss jamás critica la posición de sus compañeros, al contrario, les agradece que vayan al frente, y por lo mismo demuestra que él desea ir, pero no a disparar sino a ayudar a salvar las vidas que puedan ser salvadas.

Médico de combate es la figura con la que consigue ir al frente. Y el resto, es netamente la realidad de la historia de Desmond Doss, el primer objetor de conciencia en recibir la Medalla de Honor.

Sobre la dirección de la película, Gibson nos muestra otra cinta con su fórmula infalible que ya hemos visto en «La Pasión de Cristo« (2004) o «Apocalypto» (2006): un hombre aferrado a sus creencias y principios con una capacidad destacable para sobrellevar el dolor; muestras de la crueldad de la que es capaz el ser humano y finalmente el camino para llegar a «la verdad».

Por otra parte, Gibson grita sobre el horror de la guerra. Durante buena parte de la película vemos horribles escenas de la batalla de Okinawa, con cuerpos desmembrados, quemados, explotados, con actos crueles e innobles (porque «así es la guerra»).

Un objetor de conciencia bañado en sangre, firme en sus creencias en pleno campo de batalla; un Andrew Garfield que dejó muy atrás a Spider Man; y un Mel Gibson que sigue demostrando lo consecuente que es, hacen de este un excelente film.


8,5



28 ene. 2017

Las mentes femeninas que ayudaron a despegar cohetes en los '60

Hay cosas que no están ocultas a la sociedad, y una de ellas es que aún hoy, en 2016, sigue siendo difícil que una mujer brillante obtenga fácilmente puestos de su nivel. Todavía nos enfrentamos a múltiples barreras (subestimación, desigualdad salarial, vejaciones, etc.) que muchas veces terminan venciendo a algunas mujeres en su camino al éxito, mientras que a otras nos hace más fuertes. Pero si hoy esto es aún un problema, cómo imaginarnos las situaciones por las que tuvieron que pasar las mujeres de «Hidden Figures» (Theodore Melfi, 2016), en la época de los '60.


Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe) son las 3 protagonistas de esta película que les hará sentir el odio que siempre sentimos por las vejaciones segregacionistas de la época y, además, las irracionales negativas a las que se enfrentan por el hecho de ser mujeres.

Johnson es una destacadísima matemática y científica espacial; Vaughan, matemática especializada en computación y programación; y Jackson, matemática e ingeniera aeroespacial. La historia de las 3 es cautivante, embelesadora y totalmente admirable. Mujeres brillantes y destacadas en su área, luchadoras y dedicadas, esenciales para que la NASA alcanzará el éxito con el Programa Mercury (1961-1963). Si hay algo que aseguro de esta película es que no se van a aburrir en ningún momento, mucho menos a decepcionar de nada.

Las actuaciones de Henson, Spencer y Monáe son una delicia, para mí principalmente la de Spencer, a quien sigo con profundo fanatismo desde aquella magnífica e inigualable actuación en «The Help» (2011). Además, está Kevin Costner, a cuyo personaje uno le agradece en repetidas ocasiones por ser «gente» y enseñar a otros a serlo. Kirsten Dunst no tiene un papel protagónico pero es buena, como suele serlo. Y me alegró profundamente ver a Jim Parsons en esta película, que se parece y a la vez no a Sheldon Cooper (tienen que verlo para entenderlo).

Toda buena historia merece ser contada, y la biografía de estas 3 mujeres, retratada en una película muy pulcra y académica, no es la excepción. Ya fue contada, y ahora solo requiere ser vista y comentada. Les aseguro que será mejor de lo que esperan.

8,3★