26 dic. 2010

En el fin de año...

Hace años aprendí algo, y es que la gente hace siempre lo mismo. Las costumbres prevalecen, por más estúpidas que sean. En este mes hay muchas de esas costumbres.

Todos los años, en diciembre, la gente empieza a auto prometerse cosas que nunca cumplen. Particularmente, el 31 de diciembre cada persona se toma un lapso de tiempo para hablar con su yo interior. «El próximo año me compraré un carro», «cuidaré más lo que como», «buscaré un mejor trabajo», «terminaré mis estudios», «leeré un libro» y un sin fin de cosas, pero ¿la gente hace algo, aunque sea mínimo, para cumplir esas metas que se proponen? realmente, no. 

Todas las promesas se quedan en palabras. Pocas personas tienen la verdadera voluntad de cambiar su presente. La mayoría se queda esperando que sus «deseos» se cumplan ―porque, claro, el 31 de diciembre no pueden faltar las 12 uvas que «simbolizan» los 12 deseos a pedir a la medianoche―.

¿Es realmente el ser humano capaz de creer que con sólo desear algo, va a cumplirse, sin hacer ningún esfuerzo? 

Otra cosa que no entiendo es, por qué tienen que esperar diciembre para dibujar horizontes, prometerse cosas y canalizar nuevas metas. ¿Sólo en diciembre queremos mejorar nuestra calidad de vida? es absurdo. 

Si deseamos algo, lo lógico es luchar por obtenerlo, no quedarnos esperando a que los deseos navideños den resultado. Lo siento, pero tampoco Santa lo hará.

No puedo permitirme pasar por alto la costumbre que tienen algunas personas de salir a correr por la calle con una maleta llena de ropa, para que el próximo año venga con viajes incluidos. ¡¿Es en serio?! Si quieres irte de viaje, deja de gastar dinero en cosas que no necesitas, empieza a ahorrar, busca paquetes de viaje y compra un boleto. No tienes necesidad de salir a la calle a hacer el ridículo. Los boletos no van a caerte del cielo.

Otra costumbre común es la de ponerse ropa interior amarilla para que el próximo año esté lleno de suerte… Ah, importante, la ropa interior debe ir al revés. Claro, es que es lógico, el amarillo trae suerte, como arte de magia, a tu vida. De nuevo, ¿¡Es en serio?! Si la suerte existe o no, es otro tema. Pero si existe, no va a llegarte por usar ropa interior amarilla, al revés, el 31 de diciembre.

Son el tipo de costumbres a las que no encuentro razón, sentido ni motivo.
Si quieres conseguir cosas, trabaja para obtenerlas. Mentalízate y fija tus metas. Con voluntad y empeño conseguirás lo que quieres, pero no te aferres a costumbres que no van a dar resultado.

Ahora que estamos a una semana del fin de año, las uvas están agotadas, las maletas desempolvadas y la ropa interior amarilla ¡se vende!



19 dic. 2010

Y ahora sufres…
Agudizando la esencia de tus ojos
Revuelves el mar de los míos.

13 dic. 2010

II

La mañana desvanece
Los grises profundizan el sufrir
Sueños de desasosiego
Huyes

La inmensidad de las sábanas molesta
Espesa capa de cenizas
El silencio ensordece
Sabor a besos añejos

Trapos agrestes  dejados
La foto en la cómoda
Lágrimas invisibles
Lo que resta

Abismos recurrentes
Olvidar tu mar azul
Bajo la piel

Alexandra Perdomo
Maracaibo, noviembre 2010